Las jóvenes no perciben desigualdad y discriminación en sus vidas hasta que trabajan

 -¿Por qué decidió estudiar la violencia de género entre jóvenes?
“Quería saber si era diferente. Tenía claro que las mujeres jóvenes les suena como del Pleistoceno aquello de que las más mayores no podían viajar sin el permiso del marido o sacar dinero de una cuenta en el banco, pero no estaba segura de que reconociesen igual otro tipo de violencia. Me preguntaba por qué las chicas a veces mantienen relaciones de noviazgo negativas si no hay dependencia económica ni convivencia, si parece tan sencillo dejarlo y a otra cosa mariposa”.

-¿Y cuáles fueron sus conclusiones?
“Existe una violencia más psicológica que física muy relacionada con el control que las chicas saben que no es correcta pero que justifican dentro de la dinámica del amor, por llamarla de alguna manera. ‘Los chicos son así’, ‘a mis amigas también les pasa’, ‘en el amor hay que renunciar’. Frases que parecen sacadas del siglo pasado pero que se siguen usando hoy en día como algo de lo más normal. Tres cuartas partes de las chicas no perciben la violencia de género como tal”.

-¿Y eso a qué se debe? Porque parece claro que actualmente hay mucha más información y sensibilización alrededor de este tema…
“Yo creo que tienen claro que es la violencia física. Cuando un hombre pega, maltrata o tira por el balcón a una mujer no hay dudas. Pero hay un tipo de maltrato más sútil que ellas creen que tiene que ver con las relaciones de pareja. Cuando un chica acaba siendo ‘la novia de…’, por ejemplo, porque poco a poco ha perdido todas sus relaciones de amistad. Se sigue reproduciendo esa regla antigua de que el marido está por encima de la mujer”.

-¿Sigue fallando la educación? ¿Se nos sigue educando a las mujeres para estar pendientes de otros?
“Se nos sigue educando para cuidar y para gustar al otro. ‘Pórtate bien, sé buena chica. No te muevas tanto que llevas falda’. Parece que desde pequeñas tenemos que aprender que para ser buenas chicas no podemos hacer lo que nos de la gana. Y sobre todo, a las mujeres nos educan para buscar el amor como si fuese lo más importante de nuestra vida. Ser chico, joven y sin pareja es guay. Ser chica, joven y no tener pareja es sinónimo de rara y difícil. Es curioso porque las chicas creen que es amor el hecho de que sus novios las llamen continuamente al móvil para saber qué hacen y, sin embargo, al contrario, los chicos tienen claro que es una forma de control.

Resta d’entrevista

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One response to “Las jóvenes no perciben desigualdad y discriminación en sus vidas hasta que trabajan

  1. “Es un tema muy delicado, sobre todo por la confusión que hay al respecto de estos temas, especialmente en las nuevas generaciones. No es la educación lo que falla específicamente, sino que aún estamos dentro de un modelo de masculinidad/feminidad obsoleto y aplastante. La respuesta de mujeres masculinizadas y hombres feminizados tampoco es la solución, es sólo la reacción a este modelo. Hombres y mujeres hemos de reconocernos, respetarnos y honrarnos mutuamente, pero para ello hemos de tener claro desde qué modelo actuamos y cuál queremos. Aquí se explica muy bien: http://www.youtube.com/laculturaquehonra
    Saludos,

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